Hola, Soledad, un monólogo
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Resumen
En el centro del escenario, una silla mecedora: hacia un costado, una mesita sobre la cual están un espejo ovalado de mano, con mango; un teléfono convencional, una copa y una botella de vino. Una mujer anciana, de figura altiva y barbilla alzada, avanza, con paso lento, pero firme, hacia la mecedora, se sienta en esta y empieza a balancearse por unos dos minutos, al cabo de los cuales toma de la mesita el espejo, se observa detenidamente, hace algunos gestos, se acicala el cabello
y comienza a hablarle al espejo, el cual será manipulado de diversas formas, según sea la situación representada.
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Sección
Teatro